lunes, 7 de mayo de 2012

Perdido en el amor, cautivo de ti.


Historia de amor, perdido en él, cautivo en ti.Encuentro en tus labios canela en esencia, ron en sabor, sentimiento de amor, recorriendo suavemente la curva de tu rostro besando cada espacio de tu piel, perdido subo y me encuentro ubicado en tu alma, en las ventanas de tu corazón, bellos ojos aprehendiéndome de manera total, un alma desprendida, un alma en dolor, ojos que me permiten encontrar el detalle confuso, borroso, perdido de cada sentimiento en ti.

Un cabello rojizo, largo, suave y decoroso que cae y descansa, cascada natural que tu cuerpo recorre cubriendo de pícara, prohibida, indecisa y precisa forma tu pecho, tu espalda, tu pasión.

Bajo pausado del dulce precipicio de tus ojos, besando tu cuello, sintiendo el calor de vida, el latir de tu corazón, beso sin lujuria, con toda intención,  la piel pronunciada que a tu objetivo oculta, pechos pretextos de admiración, me encuentro en la encrucijada de admirar o tener, deleitarme en el dulce sabor del amargo en tu piel junto a la mía, sabor que no es más que la expresión incauta de voces que perdidas en el viento no se detienen exclamar.

Despacio descubro que hay más de una forma de abrazar, tus complementos suaves, delicados rodeando mi cintura, tu piel interna acariciando mi exterior concretando el amor, el deseo, la pasión, quién conozca realmente el secreto o la combinación con celo deberá resguardar el momento y compartirlo sólo a quien valorarlo de verdad esté decidido, nada que atender mientras en sincronía se exprese una verdad.

Ojos de amor, pechos pretexto, deseo cautivo de amor, una historia sin final.Necesario no es descifrar aquello que por naturaleza se entrega a la devoción de dos almas, dos mentes, dos cuerpos que en el grito del silencio se convierten en uno.

Relajados al viento, entregados al tiempo, corazón como atabal, fuerte en sus latidos, a tiempo en su compás suena exacto y comparte aquello que alguna vez estuvo, aquello que no faltó.

Suave en un abrazo de cintura, un abrazo que recubre la espalda, un beso en los hombros, recurrente, paciente, simultáneo.

Con ojos cerrado me encuentro frente al pétalo de una flor, tan suave y delicada, tentación tan dulce, belleza en presencia, en aroma, con cuidado te llevo y acaricio evitando a toda costa marchitarte por un descuido, sin gritarlo a los cuatro vientos en un mundo que no entenderá, secreto tuyo, mío y del tiempo.

— Freedom 07.05.12
(Fuente fotográfica)

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